¿Cómo intervenir cuando se pelean los hermanos?

“…Están todo el día peleando” esta sencilla frase se repite en la boca los padres de niños que van desde los 6 y 12 años y que cuyas peleas, amenazas y hasta agresiones son una constante diaria. “Cuando no es por un juguete, es por la comida, por la ropa, por darle al botón del ascensor”. Cualquier excusa es buena para iniciar la pelea entre algunos hermanos. ¿Es esta una situación atípica? En absoluto. Los conflictos entre hermanos se pueden considerar algo natural, casi inherente a la condición fraternal. Basta con preguntar en cualquier familia. En este artículo trataremos de explicar por qué se producen las peleas entre hermanos y cómo intervenir en estas disputas. No todas las familias son proclives a que se produzcan estos conflictos. Un trabajo realizado en España por Enrique Arranz, catedrático de Psicología de la Familia de la Universidad del País Vasco, apunta que cuando la diferencia de edad entre los hermanos es amplia (igual o más de tres años), así como cuando el hijo o hija es único en su sexo, las peleas entre hermanos son menos frecuentes, además de que “la crianza resulta de mayor calidad”. Ante una pelea o conflicto entre hermanos los padres pueden recurrir a dos opciones de intervención: la primera es no implicarse y dar a los niños la oportunidad de que aprendan a manejar sus altercados y desarrollen así habilidades que les serán de utilidad en el futuro. La segunda opción es adoptar el papel de mediadores frente a sus hijos. Para la psicóloga estadounidense Laurie Kramer, responsable de un programa de intervención en la Universidad de Illinois denominado “Más diversión con los hermanos”, ambas actitudes pueden ser efectivas. Pero hay que considerar algunos factores antes de adoptar una de ellas. La primera es tener en cuenta que “la habilidad para manejar conflictos se incrementa con la edad “por lo tanto a medida que los hermanos crezcan, las intervenciones de los padres en la peleas deberían ir menguando. La segunda implica conocer qué tipo de intervención es favorable, o no, en las distintas situaciones. “Si hay un problema generado por celos y los padres intervienen a favor de uno de los hermanos, el conflicto puede volverse aún mayor”, afirma la especialista. Más que intervenir o no, la mejor opción para los progenitores es intentar evitar que se produzcan conflictos entre hermanos. La forma de conseguirlo no es fácil, pero tampoco imposible. Consiste en generar un buen clima fraternal en el hogar, que favorezca un vínculo afectivo y positivo entre los niños, donde el diálogo y el respeto mutuo formen parte esencial de las relaciones de los miembros de la familia. ¿Cómo? Es necesario desarrollar algunas pautas esenciales entre las que encontraremos el diálogo y las conversaciones sobre las emociones de la familia, evitar la comparación de los hermanos o poner a uno como modelo de comportamiento, potenciar la autoestima , destacar la individualidad de cada hijo y facilitar la demostración de afecto y apoyo entre hermanos.

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